Un estudio ha comprobado que todas esas cientas de horas que los adolescentes se pasan navegando y jugando juegos en línea son positivas para su desarrollo.
El estudio en cuestión que duró 3 años, fue llevado a cabo por la fundación MacArthur en más de 800 adolescentes. La investigación contradice la impresión que llevan muchos padres y profesores de que este tipo de actividades es una pérdida de tiempo.
El líder de la investigación, Mizuko Ito piensa que a la mayoría de la gente le parece que los adolescentes pierden su tiempo, pero que su participación en estas actividades les proporcionará los conocimientos tecnológicos y el nivel de alfabetización que necesitan para progresar en el mundo contemporáneo. Están aprendiendo a llevarse bien con los demás, a administrar una identidad pública, a crear una página personal.
En las 5000 horas que los investigadores empeñaron en la observación de los adolescentes en línea también identificaron un factor muy importante en lo que se refiere a Internet. Les da la posibilidad de “sumergirse a fondo en un tema”, y dejar a los adolescentes explorar su propia creatividad.
En mis propios casos de estudio de fanáticos de la animación japonesa he encontrado algunos chicos que comenzaron a participar en diferentes grupos de producción de videos y de discusiones en línea (foros).
Como una nota de precaución a los padres, el estudio indica que la mayoría de los chicos no aprovechan completamente las oportunidades y ventajas de aprender que ofrece Internet. Mientras que muchos chicos usan Internet socialmente, probablemente ignoren las oportunidades de aprendizaje. Hay oportunidades de aprendizaje muy serias en Internet, cubren temas como la astronomía, historia, redacción creativa, etc.
Los adolescentes pueden conectarse con gente en diferentes ubicaciones geográficas, gente de diferentes edades que comparte sus mismos intereses. Esto ayuda a descubrir intereses que puede que no sean populares o no sean valorados en los grupos locales.
–
Este es un mensaje muy alentador para los adolescentes de todo el mundo. El estudio afirma firmemente que la influencia que tenemos por parte de las redes sociales y la web en si son positivas.
En la web no todo es color de rosa. Depende de nosotros.
Fuente: Fundación MacArthur